Los sentimientos inciden en la salud del corazón

El Nuevo Herald

No sólo la personalidad puede incidir en el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Las tensiones, el estar constantemente apurado o las situaciones de estrés son sólo un indicador del poder de la mente sobre la salud.

 

Una nueva investigación revela que del amor al odio, nuestros sentimientos juegan un papel vital en el funcionamiento del corazón.

Los sentimientos hostiles promueven la liberación de hormonas relacionadas con el estrés en nuestro torrente sanguíneo. Estas hormonas hacen que las arterias coronarias se contraigan, aceleren el ritmo cardíaco, aumenten la presión arterial y los niveles de azúcar y grasas en la sangre y el resultado global es que el corazón se ve sometido a un mayor esfuerzo.

En un estudio reciente, investigadores de la Facultad de Medicina Duke pidieron a 58 pacientes que sufrían de isquemia, una condición dolorosa asociada con la disminución del flujo de sangre hacia el corazón, que llevaran monitores cardíacos durante 48 horas.

También se les pidió que apuntaran las emociones que experimentaran durante ese período, ya fueran tensión, tristeza, frustración, alegría o satisfacción.

En una señal que corrobora la noción de que el estrés reduce el flujo de sangre hacia el corazón, los investigadores hallaron que los pacientes que experimentaron emociones adversas eran doblemente propensos a sufrir dolores relacionados con la isquemia inmediatamente después, mientras que quienes no tuvieron estas emociones no presentaron dolor.

Sentirse deprimido tampoco es bueno. En un estudio a largo plazo en 1,200 varones, investigadores de la Facultad de Medicina Johns Hopkins encontraron que aquellos que sufrían de depresión tenían el doble de posibilidades de desarrollar complicaciones coronarias o sufrir un ataque cardíaco quince años más tarde.

El efecto de los sentimientos positivos sobre el corazón concentra creciente interés entre los investigadores.

Científicos en el Instituto de Cardiología de Boulder Creek, California, descubrieron que sentimientos como el amor y el aprecio operan directamente sobre el ritmo cardíaco y lo estabilizan.

Generalmente, los patrones relacionados con los latidos del corazón suelen ser irregulares. Pero los sentimientos de amor y aprecio hacen que estos patrones se vuelvan más consistentes y uniformes. Además, el sistema nervioso gana en equilibrio y armonía y esto tiene un efecto calmante sobre las ondas cerebrales.

En un programa encabezado por el ex presidente estadounidense Jimmy Carter y el premio Nobel de la Paz, el arzobispo Desmond Tutu, investigadores examinan también los efectos que tiene el perdonar sobre nuestra salud cardíaca y mental.

Pese a que es casi imposible eliminar las tensiones de nuestra vida cotidiana, hay algunas cosas que pueden hacerse para cuidar el corazón.

Actividades como meditar o rezar producen lo que se denomina la "respuesta de la relajación'', un estado fisiológico que es exactamente opuesto al estrés y que reduce la presión arterial y aligera el flujo de sangre hacia el corazón.

Muchas formas de meditación y oración incorporan automáticamente sentimientos de amor, compasión y aprecio. Por ejemplo, el budismo tradicional practica una forma de meditación que se centra en el corazón y promueve sentimientos de amor y bondad para con uno mismo y el prójimo. Investigadores descubrieron que este tipo de meditación puede modificar el ritmo cardíaco en menos de un minuto.

Para sentirse mejor y cuidar el corazón, los expertos recomiendan que cuando uno enfrenta una situación de estrés lo mejor es:

  • Tomarse un recreo y desligarse mentalmente de la situación. Concentrar la atención en la zona del corazón.
  • Respirar en forma pausada y relajada.
  • Recordar una experiencia placentera con algún ser querido en la que nos hayamos sentido felices y revivir estos sentimientos tratando de prestar atención a los latidos del corazón.