Un estudio publicado en International
Journal of Cancer revela que beber café y té muy calientes
incrementa hasta cuatro veces el riesgo de sufrir cáncer esofágico.
Un elevado consumo de carnes, grasas animales y sal también parece
estar asociado a un mayor riesgo, mientras que una dieta rica en
frutas, verduras y cereales protege al organismo contra esta
enfermedad. El consumo regular de fruta parece reducir así el
riesgo de cáncer en un 63 por ciento.
"Este estudio aporta nuevos indicios
sobre el efecto carcinógeno de las lesiones termales crónicas en
el esófago inducidas por el consumo de bebidas muy calientes",
según Xavier Castellsague, del Hospital de Bellvitge, en Barcelona,
coautor del trabajo.
Los investigadores analizaron la asociación
entre bebidas calientes y el riesgo de cáncer esofágico en un
grupo de hombres y mujeres. El efecto carcinógeno de estas bebidas
era independiente del consumo de alcohol y tabaco, y era mayor entre
las personas que consumían grandes cantidades de bebida.
El consumo de bebidas muy calientes, como el
té y el café con leche, también estaba asociado a un mayor riesgo.
No se descubrió ninguna relación entre el consumo de café solo y
cáncer, ni entre el consumo de café o té ligeramente caliente y
esta neoplasia digestiva.
Según los autores, el cáncer esofágico
tiene mayor prevalencia en algunas zonas geográficas, como el norte
de Argentina, el sur de Brasil, Uruguay y Paraguay. Los habitantes
de estas regiones suelen consumir mate, una bebida servida muy
caliente a través de una caña que coloca líquidos muy calientes
directamente en el esófago.
Los científicos añaden que varios estudios
en otros países también han encontrado una asociación entre el
consumo de bebidas calientes y el cáncer esofágico. "A pesar
de esto, el consumo de tabaco y de alcohol sigue siendo el mayor
factor de riesgo de cáncer esofágico en estas poblaciones,
contribuyendo al 90 por ciento de su incidencia", concluyen
Castellsague y sus colegas.