La buena alimentación es asunto de familiaPadres pueden frustrar las mejores intenciones de comer de sus hijos
Por Adam Marcus
Usted es un padre paciente, que toma
parte activa en las vidas de sus hijos, con un estante lleno de cuentos
infantiles y un refrigerador adornado con sus obras de arte. Pero, ¿es
usted un modelo de buena alimentación?
Un nuevo estudio de un investigador de Colorado demuestra que los niños
de edades pre escolares aprenden malos hábitos alimentario de sus padres.
Sin embargo, la buena noticia es que estos patrones se pueden corregir
reforzando el consumo apropiado de energía y confiando en el sentido del
niño de su propio estómago.
"Todos nacemos con la habilidad de regular el hambre, la saciedad
y cuánto comemos", dijo la doctora Susan Johnson, una experta en
nutrición pediátrica de la Universidad de Colorado y autora del estudio
que aparece en la revista Pediatrics. Pero, añadió, "Hacemos
ciertas cosas para desviar a los niños" de este reflejo, como por
ejemplo, utilizar la comida como una recompensa o no tener una hora
estructurada para comer.
Entre el 1998 y el 1999, los casos de obesidad subieron de 17.9 por
ciento a 18.9 por ciento entre todos los norteamericanos, un alza de 5.6
por ciento. La obesidad aumentó entre los hombres y las mujeres de todas
las razas y grupos socioeconómicos, al igual que entre los niños. A su
vez, entre un cinco y un 10 por ciento de niños estadounidenses entre las
edades de dos a cinco años no están creciendo de manera apropiada debido
a la mala nutrición.
Johnson, que también trabaja para el Hospital de Niños de Denver, y
sus colegas estudiaron a 25 estudiantes de edad pre escolar y a 17 de sus
padres por seis semanas. El grupo de Johnson estudió primero la habilidad
de los niños de regular su propio consumo de energía. No fue
sorprendente que los niños obesos tuvieron más trabajo para determinar
cuándo debían parar de comer y éstos tenían más probabilidades de
tener padres obesos. Pero los que tenían padres que habían informado
haber estado en dietas frecuentemente, también estaban desconectados de
las necesidades de sus propios estómagos.
Los niños imitaban a sus madres -- pero no a sus padres -- cuando se
trataba de la manera en que comían, dijo Johnson. Probablemente, es
porque las madres están más involucradas en la alimentación de los niños
que los padres.
Para poder educar a los niños sobre cómo estar en contacto con sus
propios estómagos, los investigadores hicieron unas viñetas sobre los hábitos
de alimentación y les dieron muñecas para jugar -- con bocas, tubos de
alimentación y estómagos de diversoso tamaños.
Johnson dijo que al final del estudio, los que comían muy poco, al
igual que los que comían demasiado, habían corregido su consumo de
alimentos y no seguían ya el patrón de las madres.
"Los niños pequeños nacen con la capacidad de reconocer las señales
de hambre", dijo Johnson. "Nosotros tenemos que aprender a
confiar en ellas y ayudarlos a ponerse en contacto con ellas" si es
que ya lo han perdido.
Los padres también tienen que asegurarse de que opciones que sirven
sean nutritivas. "Los niños de esta edad sólo tienen cierto número
de destrezas. No podrán hacer una selección de comidas apropiada. Ese no
es su trabajo, es el trabajo de usted", dijo. "Además, su
trabajo como adulto es proveer una estructura, unas comidas y unas
meriendas predecibles."
El doctor Philip R. Costanzo, sicólogo de la Universidad de Duke que
se especializa en comportamiento alimentario, dijo que los padres
necesitan estar al tanto de que pudieran estar enviando mensajes confusos
a sus niños sobre los hábitos apropiados de alimentación. En la
sociedad estadounidense, "estamos consumidos por la delgadez de la
mujer en una forma que pudiera intervenir con el aprendizaje del individuo
de autoregulación", dijo.
Añadió que si eso es cierto, los nutricionistas deberían adoptar
intervenciones específicas de género para poder detectar mejor las prácticas
alimenticias malas.
Qué hacer
Mientras que los padres ciertamente pueden ayudar a servir las comidas
apropiada para sus niños y ser el ejemplo al comer, en las familias, la
madre, el padre y los niños comen juntos solamente una vez al día, dijo
Susan Cowen, una nutricionista pediátrica del Hospital Children’s
Memorial en Chicago.
Muchas veces no son los padres los que subestiman la habilidad del niño
de autoregular su consumo de comida, "son las personas que los cuidan
durante el día", explicó.
Los padres se tienen que asegurarse de que los proveedores de cuidado
diario, las niñeras y hasta los familiares, estén en la misma página
del menú que los padres cuando se trata de alimentar al niño.
Cowen añadió que quizás lo más importante es que los niños
necesitan bastante ejercicio, al menos media hora diaria. Si están así
de activos, dijo, tendrán menos probabilidades de luchar contra el peso.
Para más información sobre los problemas que acompañan al sobrepeso,
vea Obesity.com o el National
Institutes of Health.
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