Jóvenes en peligro: el VIH/SIDA entre los jóvenes de Estados Unidos
por: National Center for HIV, STD and TB Prevention

Las muertes relacionadas con el VIH en Estados Unidos han tenido su mayor impacto entre los adultos jóvenes y de mediana edad, particularmente en las minorías raciales y étnicas. El VIH es la quinta causa principal de muerte entre los estadounidenses de 25 a 44 años. Sin embargo, es la primera causa principal de muerte entre los hombres y mujeres afroestadounidenses de este grupo de edad. Muchos de estos jóvenes adultos posiblemente fueron infectados cuando eran adolescentes. Se estima que por lo menos la mitad de todas las nuevas infecciones del VIH en Estados Unidos son entre personas de menos de 25 años, y que la mayoría de las personas jóvenes se contagian sexualmente. 

En 1998 se registraron 1.728 casos de SIDA en personas jóvenes (de 13 a 24 años), llevando el total acumulativo a 27.860 casos de SIDA en este grupo de edad. Entre las de 13 a 24 años, el 51% de todos los casos de SIDA registrados en hombres en 1998 fueron entre hombres jóvenes que tuvieron relaciones sexuales con hombres (siglas en inglés MSM); el 10% fueron entre usuarios de drogas inyectables (siglas en inglés IDU) y el 9% entre hombres jóvenes que se contagiaron heterosexualmente. En 1998, entre las mujeres jóvenes de la misma edad, el 47% se contagiaron heterosexualmente y el 14% fueron IDU. Entre los hombres y mujeres de este grupo de edad la proporción de casos en los que no se informó o identificó el riesgo de exposición (22% para los hombres y 39% para las mujeres) se reducirá a medida que se completen los estudios de seguimiento y los casos sean reclasificados en otras categorías. 

Un estudio de los CDC que analizó datos de 25 estados con sistemas integrados de registro de VIH y SIDA para el período de enero de 1994 a junio de 1997* determinó que los jóvenes (13 a 24 años) representaban una proporción mucho mayor de casos de VIH que de SIDA. El estudio también mostró que incluso aunque está declinando la incidencia del SIDA (la cantidad de casos nuevos diagnosticados durante un período dado, generalmente de un año), no hubo una declinación comparable en el número de casos nuevos de VIH diagnosticados entre los jóvenes. 

Los científicos creen que los casos de infección con el VIH registrados entre las personas de 13 a 24 años son indicativos de las tendencias generales de la incidencia de VIH (la cantidad de casos nuevos diagnosticados durante un período dado, generalmente de un año), debido a que este grupo de edad ha iniciado más recientemente comportamientos de alto riesgo. Las mujeres constituyen casi la mitad de los casos de VIH en este grupo de edad (48%) registrados en 30 áreas con información confidencial sobre VIH para adultos y adolescentes en 1998, y en los jóvenes entre 13 y 19 años se informó de una proporción mucho más alta de infecciones del VIH entre las mujeres (62%) que entre los hombres (38%). Acumulativamente, los jóvenes afroestadounidenses son los afectados más fuertemente, representando el 56% de todos los casos de VIH que se hayan registrado en este grupo de edad en estas 30 áreas. 

Mejorar la prevención del VIH en los jóvenes

Los estudios de los CDC han mostrado que la comunicación temprana y clara entre los padres y sus hijos sobre sexo es un paso importante para ayudar a los adolescentes a adoptar y mantener comportamientos sexuales protectores. Además, deben ejecutarse una amplia gama de actividades en las comunidades para reducir el número de víctimas del SIDA entre los jóvenes estadounidenses. 

Los programas en la escuela son esenciales para llegar a los jóvenes antes de que se establezcan comportamientos. Debido a que los riesgos de comportamiento no existen independientemente, los temas como el VIH, las enfermedades venéreas, el embarazo imprevisto, el tabaco, la nutrición y la actividad física deberían integrarse y seguirse continuamente para todos los alumnos desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria. La amplitud y contenido específicos de estos programas escolares de salud debería ser determinada localmente y ser congruente con los valores de los padres y de la comunidad. Los estudios han mostrado claramente que los estudios más eficaces son generales y centran la atención en demorar el comportamiento sexual y proporcionar información acerca de cómo pueden protegerse los jóvenes sexualmente activos. La prueba del éxito de la prevención se puede ver en las tendencias de seis años de la "Encuesta de comportamiento de riesgo juvenil", que muestra tanto una declinación de los comportamientos de riesgo sexual como un aumento en el uso de condones por los jóvenes sexualmente activos. 

El porcentaje de alumnos de escuela secundaria sexualmente experimentados disminuyó del 54,1% en 1991 al 48,4% en 1997, mientras que el uso de condones por los jóvenes sexualmente activos aumentó del 46,2% al 56,8%. Estas cifras representan una reversión de la tendencia hacia mayores riesgos sexuales entre los adolescentes que había comenzado en la década de 1970 y señala el éxito de las campañas generales de prevención para demorar el primer coito entre adolescentes y aumentar el uso de condones entre los jóvenes que son sexualmente activos.  

Programas de la comunidad para jóvenes que no van a la escuela. Es esencialmente importante atender las necesidades de los jóvenes que son más vulnerables a la infección con el VIH, como los que carecen de hogar o se han fugado de su casa, los delincuentes juveniles o los que abandonan los estudios. Por ejemplo, una encuesta de sero-observación entre mujeres en cuatro centros de detención juveniles en 1993 determinó que entre el 1% y el 5% estaban infectadas con el VIH (un promedio del 2,8%). 

Las campañas de prevención para los hombres jóvenes homosexuales y bisexuales deben ser sostenidas. Se necesitan con urgencia campañas sostenidas dirigidas a sectores específicos para los jóvenes MSM a medida que crecen e inician comportamientos sexuales de alto riesgo. Los estudios en curso muestran que el predominio de VIH y comportamientos de riesgo siguen siendo altos entre los jóvenes MSM. En un estudio de jóvenes MSM de 15 a 22 años en seis condados urbanos, los investigadores determinaron que en general entre el  5% y el 8% estaban infectados con el VIH, con mayor predominio entre los jóvenes afroestadounidenses (13%) e hispanos (5%) que entre los blancos (4%). 

Debemos atender los riesgos relacionados con actos sexuales y drogas. Muchos alumnos informan que usan alcohol o drogas cuando ejecutan actos sexuales, y 1 de 50 alumnos de escuela secundaria informa haberse inyectado una droga ilegal. Los datos de observación en 25 estados con sistemas integrados de información de VIH y SIDA entre enero de 1994 y junio de 1997 mostraron que las inyecciones de drogas condujeron al 6% de los diagnósticos de VIH registrados entre jóvenes de 13 a 24 años durante ese período, con un 58% adicional atribuido al contagio sexual (tanto heterosexual como MSM). 

El tratamiento de las enfermedades venéreas debe incluirse en los programas de prevención para los jóvenes. Se estima que anualmente se diagnostican en Estados Unidos unos 12 millones de casos de enfermedades venéreas que no son VIH, y alrededor de las dos terceras partes son entre personas de menos de 25 años. Las investigaciones han mostrado que los factores biológicos hacen a las personas infectadas con enfermedades venéreas o STD más propensas a ser infectadas con el VIH si se exponen sexualmente; y las personas infectadas con el VIH que tienen enfermedades venéreas más probablemente contagiarán el VIH a sus parejas sexuales. La ampliación del tratamiento de STD es esencial para reducir las consecuencias de estas enfermedades y ayudar a reducir los riesgos de contagio del VIH entre los jóvenes. 

Evaluación continua de los factores que influyen en el comportamiento de riesgo. Deben conducirse y analizarse encuestas de base amplia sobre la extensión de los comportamientos de riesgo entre los jóvenes como estudios concentrados en los factores que contribuyen al riesgo y a la intención de comportamiento entre grupos específicos de adolescentes. 

Para los jóvenes es esencial prevenir los patrones de comportamiento de riesgo antes de que comiencen. Las campañas de prevención del VIH deberían ser sostenidas y dirigidas para que lleguen a cada nueva generación de estadounidenses. 

*Vea Diagnosis and Reporting of HIV and AIDS in States with Integrated HIV and AIDS Surveillance--United States, January 1994-June 1997, MMWR 1998, Vol. 47, No. 15 (April 24, 1998). 

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Actualizado:septiembre de 1999 
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