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El té blanco puede ayudar a
combatir el cáncer No es el té
que toma todo el mundo o al menos no todavía pero, al parecer, el té blanco
posee propiedades anticancerígenas más potentes que las que tiene el té
verde, según estudios realizados en el Linus Pauling Institute de la
Universidad del Estado de Oregón en Corvallis.
Un grupo de investigadores realizó diversas pruebas con el té blanco para
determinar si éste contribuía decididamente a prevenir la mutación genética
de las bacterias, así como la aparición de cáncer de colon y recto en ratas.
Durante 8 semanas, se sustituyó el agua por té blanco en la dieta de ratas
de laboratorio –en una dosis equivalente a la infusión durante 5 minutos de
una bolsita de té en una taza–.
En ambos experimentos, el té blanco demostró poseer importantes efectos
protectores, según ha afirmado el doctor Gilberto Santana-Ríos durante la
exposición que realizó de su trabajo en la reunión nacional de la Sociedad
Americana de Química. “En algunas de las mediciones, observamos que el té
blanco poseía el doble de protección que el agua, y bastante más que el té
verde”, declaró el doctor Santana-Ríos. “Me quedé realmente sorprendido de
la potencia. No esperábamos que el resultado fuera tan positivo”, dijo
Santana-Ríos en declaraciones a Reuters Health.
Aunque todos los tes proceden del mismo tipo de planta, la diferencia
estriba en la parte de la planta que se recoge para su preparación y la
forma en que ésta se procesa. El té de consumo más extendido en América del
Norte y la mayor parte de Europa, el té negro, es además el que se somete a
un procesamiento más intensivo.
En el caso del té negro, las hojas se aplastan, enrollan, tuestan y secan,
de forma que al dejarlas en
infusión producen al final ese líquido de color oscuro tan característico.
En el caso del té blanco, las hojas y los capullos blancos de la planta sólo
se cuecen al vapor y se secan, lo que da como resultado una mezcla que se
parece a la albahaca seca salpicada de pequeños puntitos blancos. Al dejar
el té blanco en infusión, se obtiene un líquido blancuzco cuyo sabor nos
recuerda algo al té verde. “Todavía no sabemos qué componente del té blanco
es exactamente el que posee estas propiedades protectoras, pues aún no lo
hemos aislado”, comentó Santana-Ríos: pero por ahora, los investigadores ya
han descartado los capullos, que no se utilizan en otros tés, al demostrar
que las hojas solas también producen efectos similares. Santana-Ríos
sospecha que cuando se procesan los tes se destruyen los componentes
anticancerígenos naturales que posee la planta.
Muchos de estos componentes químicos aún no han sido descubiertos, pero
entre ellos podremos encontrar muchos polifenoles, o catequinas, que son los
que aportan al té ese sabor amargo tan característico. El té blanco tiene
además más cafeína que los demás tes, y todo el mundo sabe que la cafeína
tiene propiedades anticancerígenas, señaló el doctor Santana- Ríos.
Traducido para SaludPR.com
al español por:
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