EL AJO... ESE VIEJO AMIGO DE SIEMPRE

En la medicina tradicional, el ajo ha sido considerado un alimento milagroso. Hoy, la ciencia contemporánea confirma la sabiduría de los antiguos acerca de sus beneficios en la salud física.

Una vieja adivinanza popular pregunta quién tiene dientes y sin embargo no muerde. La respuesta es ... el ajo.

Si de algo es incapaz el ajo es de morder, y mucho menos a la salud. Por el contrario, pocos elementos naturales son tan pródigos en virtudes como el ajo, al que de todas maneras –la perfección no existe– se le acusa de sabotear las relaciones sociales... por su fuerte olor.

Para nadie es un secreto hoy lo que ya se sabía en China desde hace más de 4000 años: el ajo es un gran benefactor de la salud. Las más recientes investigaciones así lo confirman. En la actualidad, los estudios tratan desentrañar cuáles son los componentes del ajo que realmente  son útiles en la Medicina y cómo actúan estas sustancias. Además se discute, en el caso del ajo procesado, cuál es más efectivo, si el polvo, o el extracto concentrado.

El alicín es la química odorífera que se forma al cortar o macerar un diente de ajo. Según el Doctor Herbert Pierson,quien dirige un centro  de investigación sobre la nutrición en Washington (Estados Unidos), el alicín es altamente inestable y se degrada instantáneamente cuando el ajo es procesado o cuando se expone al calor, a la luz, al oxígeno, a ciertas proteínas o a cambios de acidez.

Muchos de los componentes del ajo no son exclusivos.  De hecho, en la cebolla, también se hallan algunos de ellos. El ajo es rico en contenidos de sulfuro, de una vasta aplicación en farmacología. Este y otros componentes, están relacionados con el alicín y, naturalmente, se diferencia de una cabeza a otra, según la variedad del ajo, las condiciones en que ha sido cultivado, y el modo de almacenarlo después de la cosecha.

La composición de los productos a base de ajo procesado también varía de acuerdo con el método empleado para su elaboración.

¿COMO ES MEJOR EL AJO?

Todas las pruebas efectuadas hasta el momento indican que los componentes de sulfuro del ajo son beneficiosos. Ya sea natural o procesado, en forma de medicamento, como condimento elaborado (polvo deshidratado, extracto óleo, pasta), el ajo reporta bondades a la salud porque en cada una de estas formas estarán presentes los compuestos de sulfuro.

Según investigaciones realizadas por expertos en nutrición todos los productos que contienen ajo son eficaces al sistema animal.

Tal criterio es un aliciente para los que, por una u otra razón, prefieren el ajo procesado más que el natural, pero dudan si están acudiendo a la fórmula correcta. Aunque el ajo natural, por ejemplo en los Estados Unidos, es más económico que los suplementos procesados, las ventas de estos últimos exceden las del ajo en su forma primaria. Y como el ajo reporta sus beneficios cualquiera que sea su forma, no importa si es procesado o natural.

EL AJO COMO MEDICAMENTO PRFENTIVO

Varios componentes del ajo poseen propiedades antioxidantes que ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre. Los suplementos de ajo, tomados diariamente por meses, son capaces de disminuir el nivel de colesterol en la sangre entre un 9% y un 14%, lo que se traduce en una reducción del 18% al 28% del riesgo de ataque al corazón.

El ajo también reduce un tipo de grasa en la sangre conocida como triglicéridos, potencialmente perjudicial. Asimismo, algunos componentes del ajo actúan sobre otras sustancias de la sangre o directamente sobre los vasos sanguíneos, previniendo pues, de igual manera, un ataque al corazón. Según los expertos, el ajo incide en una especie de compuesto esteroide que inhibe una encima en las células musculares de las arterias, lo cual provoca su  dilatación y la reducción del flujo sanguíneo.

Otro de los componentes sulfurosos del ajo contribuye a reducir la presión arterial, pero sin los efectos secundarios o impotencia en el hombre que suelen producir los medicamentos que se usan para estos casos.

Pero, posiblemente, la más importante de las cualidades del ajo es su capacidad para reducir la tendencia de coágulos en la sangre, ya que es capaz de licuarla y promover la actividad anticoagulante. Incluso, en este sentido, muchos expertos aseguran que el ajo es más potente que la aspirina.

El ajo, además, contribuye a mejorar la respuesta inmunológica del organismo y disminuye el riesgo de afecciones coronarias.

EL AJO Y EL CANCER ESTAN MUY RELACIONADOS

Dos regiones del planeta, bien distantes en términos geográficos y culturales, muestran indicadores a considerar en la incidencia de ciertas enfermedades relacionadas con el consumo de ajo.

 En Iowa, Estados Unidos, las personas que consumen habitualmente el ajo, presentan un esquema de bajo riesgo de cáncer del colon.

 Por su parte, en China, quienes acostumbran a consumir ajo, presentan  un bajo índice de cáncer estomacal.

Algunos científicos, han identificado varios componentes en el ajo que bloquean la formación de un potente cancerígeno llamado nitrosamina, y que a la vez limitan los efectos de otros cánceres similares de carácter genético.

En los animales, de acuerdo con los resultados de estudios realizados, aquéllos que fueron tratados con ajo, y a la vez expuestos a agentes causantes de cáncer, desarrollaron pocos cánceres en comparación con los que no consumieron ajo.

Un estudio de cinco tumores humanos en el laboratorio demostró que un componente específico del ajo, es muy efectrivo como elemento que retarda el crecimiento de los tumores. Otro estudio sugiere que el ajo ayuda a prevenir o a controlar la metastasis (la expansión del cáncer a otras partes del cuerpo), porque probablemente es capaz de evitar la diseminación del cáncer desde su locación original. El Dr. Pierson considera que en las personas saludables, el extracto de ajo, deshidratado o no, contribuye a un incremento de células naturales aniquiladoras, lo que significa un sistema inmunológico celular que ayuda a frenar la aparición o expansión del cáncer.

Artículo de la Revista Médico de Familia