Obsesión-Compulsión:
¿Cuánto es demasiado? ¿Le
son familiares las personas que no pueden dejar de comerse las uñas,
arrancarse el pelo o que, simplemente, son perfeccionistas hasta el fin?
Casi todos tenemos rituales y
manías que, hasta cierto punto, nos irritan, pero ¿cuánto es demasiado?
El
99% de las personas experimentan pensamientos y rituales indeseados que
van en contra de su ética, moral o lógica, según estudios realizados.
Sin embargo, la mayoría tiene la capacidad de lidiar con éstos y
eliminarlos de su mente. En cambio, “los que padecen del trastorno
obsesivo-compulsivo (TOC) son asediados por pensamientos que les causan
mucha angustia,
y de los que no pueden deshacerse con facilidad”, explicó el Dr.
Rafael García-Bárcena, psiquiatra “Esto los puede conducir a
compulsiones o rituales que les disminuyen la ansiedad, pero sólo por muy
poco tiempo; de modo que los
rituales continúan repitiéndose indefinidamente”, añadió. Las
obsesiones y compulsiones pueden llegar al punto de interferir con el
funcionamiento normal en la vida diaria de las personas. La
mamá de “Tito” -nombre ficticio para proteger la identidad del
paciente- se percató de que su hijo tenía un serio problema cuando éste
comenzó a vestirse y a
desvertirse por lo menos diez veces antes de ir a la escuela, por lo que
llegaba tarde y afectaba su desempeño escolar. “Francisco” dejó
de salir de su casa durante dos años porque pensaba que al tocar las
perillas de las puertas se iba a contaminar con una enfermedad mortal.
Como consecuencia, desarrolló la compulsión de lavarse las manos frecuentemente, por lo que sufrió serios daños en la piel. Estos
son algunos ejemplos de cómo se manifiesta el TOC. Entre los síntomas más
comunes, se encuentran las compulsiones de aseo, las
de temor a contaminarse, las
de guardar y coleccionar objetos inútiles, la preocupación por
organizar objetos simétricamente, miedo de causarles daño a los demás
(a veces con tan sólo pensarlo), y obsesiones sexuales. ¿Y
por qué se desarrolla esta enfermedad? Existe evidencia de que el TOC está
asociado a ciertas alteraciones químicas en el cerebro que afectan el envío
de mensajes nerviosos entre sus células, y a ligeras deformidades en la
estructura cerebral. El trastorno casi siempre se transmite genéticamente,
pero algunas infecciones producidas por la bacteria estreptococo, muy
comunes en la niñez, parecen afectar
el cerebro, provocando el TOC. Los síntomas de esta curiosa enfermedad se
pueden presentar a cualquier edad. Las
personas que padecen del TOC, típicamente guardan en secreto sus obsesiones y compulsiones, por vergüenza. Muchas de ellas pueden esconder su mal durante
años. Sin embargo, “por lo general, estas personas no saben que sus síntomas
son parte de una condición clínicamente reconocida, que sin duda tiene
tratamiento”, señaló el Dr. García-Bárcena, Director del Centro de
Psicoterapia Cognitiva-Conductista, el cual se especializa en este tipo de
condición en la Isla. “Las
medicinas pueden ser muy valiosas en el tratamiento del TOC”, explicó
el Dr. García-Bárcena. “Pero la terapia de preferencia o elección es
la psicoterapia cognitiva-conductista, que ha demostrado ser efectiva en
un 84% de los afectados”, afirmó. La
terapia consiste, primeramente, en
que el paciente indique cuál es su obsesión o pensamiento agobiante, y
cuál es el ritual que lo acompaña. Luego, el terapeuta enfrenta a la
persona a aquello que le causa la obsesión o compulsión. Por ejemplo, si
la persona piensa que se va a contagiar de una enfermedad mortal al comer
de un tenedor que no ha sido lavado diez veces, se
le expone a un tenedor lavado ocho veces, luego cinco, y sucesivamente
hasta llegar a una sola vez . También, el terapeuta ayuda al
paciente a razonar acerca del pensamiento obsesivo. Si se llevó el
tenedor a la boca y no le causó la muerte, no es probable que en el
futuro le vaya a hacer daño. En
Puerto Rico hay alrededor de
100,000 personas con el TOC. La mayoría no han
sido diagnosticadas o tratadas.
Mientras más rápido se diagnostique y comience el tratamiento, menor será
la probabilidad de que la enfermedad empeore y llegue al punto de la
incapacitación, indicó el Dr. García Bárcena. “Hay que estar alerta
ante las señales de la enfermedad. Muchas veces lo que identificamos como
pequeñas manías, pueden ser síntomas superficiales del mal,” advirtió. ¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional? Cuando es demasiado. Es decir, cuando estos pensamientos indeseados y rituales incontrolables, te ocupen más de una hora al día; cuando te ocasionen problemas en el trabajo o los estudios; o cuando de alguna manera interfieran en tu vida diaria o tu felicidad.
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